LA MIRADA MULTIPLE

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Amalia Caputo

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      Cerj Lalonde es un artista polifacético nada convencional. Durante los últimos 30 años, su obra ha transitado desde el lienzo a la cámara, de las computadoras a las instalaciones produciendo un enorme y rico cuerpo de trabajo. Su proyecto como artista consiste en lograr una comunicación directa y distinta con cada espectador.

Podría decirse que Lalonde trabaja en equipo consigo mismo, no sólo para desarrollar su obra, sino también para agudizar sus conceptos y posturas acerca de la cultura contemporánea, las tendencias, la critica y sobre todo para enfatizar su cuestionamiento a la estructura meritocrática del arte contemporáneo. Lalonde dedica mucho tiempo, esfuerzo y pensamiento a producir un discurso desde la tecnología que le permita abordar estos y otros temas, relacionados sobre todo con el mundo del arte.

Sus pinturas, instalaciones, fotografías intervenidas y páginas web están pensadas para funcionar cada una desde su propio lenguaje, como una revisión crítica abierta acerca del arte en nuestros tiempos y los posibles diálogos entre el artista, el público y los valores curatoriales.

Lalonde, el pintor.

Cerj Lalonde trabaja la pintura desde una perspectiva conceptual, como un intento por rescatar la validez de la pintura como medio en si mismo. Su lenguaje pictórico abarca desde el abstraccionismo lírico, que incluye muchas interpretaciones personales acerca de piezas claves en la historia del arte, hasta una visible geometría abstracta que reflexiona acerca de obras pivotales en la geometría como por ejemplo los cuadrados negros de Malevich o los estudios del Color de Josef Albers, entre otros.

Lalonde abarca muchas facetas como artista. Sus años de experiencia como pintor y su sed por la teoría e historia del arte, lo han ayudado a convertirse en un artista comprometido desde la teoría y en la práctica.

Formalmente, el dominio de las diferentes técnicas que utiliza -desde el dibujo a la pintura-, se manifiesta sobre todo mediante el uso acertado de una paleta de acrilicos salvajemente contrastados y una capacidad extraordinaria en el manejo de la materia plástica.

Sin embargo, más allá de cualquier formalismo, su obra genera una verdadera reflexión acerca de la pintura misma y del acto de pintar, y de cómo su obra aborda los problemas conceptuales del género mismo. Su pintura celebra el poder y el dominio de las texturas y el color, a la vez que evoca, el contraste entre silencio y el grito expresivo en las miles de posibilidades a las que se enfrenta el artista ante un lienzo blanco. Tambien es legible en los múltiples matices que conforma su obra, una presencia evidente de la interpretación psicoanalítica de la obra de arte, así como un acercamiento -tal vez no intencional-a ciertos aspectos de la filosofía oriental.

En muchos de sus lienzos, la presencia del cuadrado como elemento plástico, ha sido utilizado como un recurso integrador del equilibrio y la noción de unidad. Lalonde está sumamente interesado en las cualidades de la pintura misma : “En lo que la pintura y únicamente la pintura es capaz de ofrecer como medio”. Podemos ciertamente enfatizar que, de todos los medios, la pintura es probablemente el más personal e intimista de los lenguajes del arte, ya que su contacto con el espectador, se logra una vez la obra ha salido del taller del artista hacia la sala de exposicion.

Ese espacio de tiempo/silencio que se genera en el taller del artista, desde el momento en que termina la obra pictórica hasta que logra mostrarla al publico, ha sido clave para el desarrollo de su obra en otros medios, tales como la fotografía, instalaciones, videos y el mundo digital, que le permiten una inmediatez en la comunicación y una difusión más imediata con el espectador a través de internet.

Mediante su trabajo con las nuevas tecnologías, Lalonde ha abordado nuevas estrategias para aproximarse al espectador y al critico como una manera clara de retar al mundo del arte concebido como un sistema no del todo equitativo.

Nuevos medios y tecnologías.
En su trabajo relacionado con la web y sus circuitos de distribución, la utlización del lenguaje escrito podría marcarse como la primera adición interesante con respecto a su obra pictórica. La palabra surge del grito silencioso de la pintura, y se manifiesta como un nuevo elemento plástico que irrumpe al espectador y lo cuestiona directamente. Sentimos en su obra de los sitios web, una imperiosa necesidad de comunicarse, de expresarse de otra manera. Lalonde se dirige a todos y a nadie a la vez, y se pone de manifiesto una especie de diálogo cierto e incierto entre él y el supuesto espectador, observador anónimo de la web, que lo visita y decide transitar por sus páginas.

Lalonde ha producido varias páginas web (www.myartbaselmiami.com/ www.cravegallery.com/ www.cerjlalonde.com, entre otras) En este medio, él ha abordado un espacio físico/no físico, virtual, en el que se expresa en relación a sus ideas acerca del acto de ver, mirar, y sentirse intoxicado por la imagen y la mirada, ese mirar cognitivo que no descarta al subjetivo.
Hay un aspecto muy interesante, en el desarrollo de sus páginas web, que es la inclusión de la imagen del mismo artista de multiples maneras en las páginas que las conforman. Por ejemplo, en la obra intitulada “Autorretrato del artista como artista famoso” Lalonde se presenta a sí mismo de modo arquetípico en la representación romantizada del pintor. Mediante este recurso Lalonde ha incluido como pinceladas en su web, revertidos elementos de ironía y sarcasmo. Tambien aparece con frecuencia el rostro de una joven quinceañera que mira dulcemente y con cierto halo de nostalgia al visitante de las páginas. Así como las páginas web son construidas por capas, el artista ha trabajado en capas de impacto, pensamiento y reflexión a partir de la multiplicidad de imágenes que incluye, junto a su obra pictórica, fotografías y registro documental de sus obras de instalación, la utilización de texto y su propia imagen, creando así una obra de múltiples lecturas.

Lalonde se interesa por las convenciones del arte, qué merece validez como tal, en cómo el éxito del artista tiene mucho que ver con los medios de comunicación y la dependencia de la crítica. El artista hace hincapié sobre estos temas intensamente, mediante la voz de un grito silencioso. Aparecen entre sus páginas, frases como “ La dominación de la Ideología curatorial” o “ Discurso de Arte Global e individual” o “la Hegemonía de la curaduría global”, como ejemplos de los marcos teóricos que sostienen conceptualmente la creación y justificación de sus páginas web.

En sus instalaciones y performances, tales como “La no-exposición” o “Trabajando para convertirme en rico y famoso y así me podrás amar para siempre”, Lalonde discute la noción de la identidad y el ser, así como la figura del artista como ente social, e igualmente hace una crítica severa al sistema del arte contemporáneo en específico y a la sociedad de consumo, en general. Se cuestiona la validez e ideologías preponderantes en el sistema curatorial actual, los métodos de mercadeo y los entrelaza con los múltiples registros que sufre la noción del paradigma del artista de nuestras sociedades.

En sus páginas web, Lalonde logra metamorfosearse como el pintor anónimo en su estudio, y a la vez se convierte en una persona publica. Su mirada observa al espectador/visitante, mientras su boca gesticula el grito silente, a la vez que le plantea al interlocutor ciertas preguntas generales, paralelamente desde la voz de la conciencia o desde la voz un extraño.

En “Mirando”, instalación fotográfica que puede ser considerada como pieza pivotal dentro de su trayectoria, el artista nos presenta en una habitación obscurecida y pintada de negro, multiplicidad de ojos, de formas y tamaños diversos que nos miran desde todos los ángulos posibles. Esta es una característica de la obra tanto digital como fotográfica de Lalonde, en la que nos cuestiona acerca de la mirada, le interpretación de la misma, y no sólo desde el mero acto de ver sino desde la voz del subsconsciente/inconsciente. A través de estas obras, el artista logra invertir el papel del artista mitificado, y se convierte en dialogante directo o inconsciente del espectador.
Mediante el uso de la palabra, se nos aproxima con frases tales como “ Hola!” o “ ¿Dónde estás? o “Me gustaría conocerte” que sugieren tanto anonimidad como proximidad, y que se colocan en un punto de afecto o cercanía con el espectador.

Al dirigirse al espectador, el artista crea un diálogo/monólogo de confianza, proximidad, por las que pretende captivar el interés del visitante. Es un llamado de atención, un llamado de cercanía que nos estimula a dar,como espectadores, respuestas silentes a la persona que metafóricamente está “del otro lado” del monitor, estableciendo así una relación de cuestionamientos a la multiplicidad del ser. Pero sobre todo, el artista nos hace ver que la comunicación, así como el arte, es siempre subjetiva.

No queremos obviar el trabajo de Lalonde en el espacio público, sobre todo en los distritos artísticos emergentes de la ciudad de Miami, tales como Wynwood o el Design District. Lalonde ha intevenido el espacio público en las fachadas y aceras de las galerías, y algunas paredes aleatorias con el graffiti creado por él “://eye_luv_you))” , la misma instalación del “ojo que mira” o la palabra “free” que quiere decir libre. Mediante estas pequeñas, aparentemente inofensivas, intervenciones, Lalonde aborda al peatón, con un intento valiente de bombardear la consciencia del caminante por regalarle un momento impermanente de reflexión. Mediante esta estrategia, le obsequia condición humana a la creación humana, relacionando un discurso que nace desde la lógica: el humano hace arte, el humano mira el arte, por lo tanto, el arte nos mira, y por último, el arte es humano. ¿Qué mueve a Lalonde a producir obras al caminante anónimo? ¿ Porqué lo hace? Probablemente, lo hace pensando en una conciencia colectiva, para todos nosotros, para él mismo.

Pero en definitiva, Cerj Lalonde ha decido apropiarse de un enorme espacio silente que históricamente ha aislado a la figura del artista del espectador de su obra. Así de silente puede ser la pintura como género, así de estridente puede ser su trabajo digital y tecnológico, así como sus intervenciones de carácter urbano.

No sería justo separar o dividir todas estas facetas antes mencionadas de la figura de Lalonde como si hablásemos de varios artistas. Su entera producción artística está conectada entre sí aunque formalmente cambie los medios que utiliza. El elemento del cuadrado, por ejemplo que antes ya mencionamos, es una constante dentro de toda su obra, así como la utilización del ojo silueteado que nos mira desde las pinturas, la obra gráfica y las páginas web. Lalonde logra, mediante todos estos recursos, la creación de un lenguaje personal y específico que conlleva un sentido peculiar en cada pieza que desarrolla.

El artista está sumamente interesado en la noción del espectador, en impartir mensajes al inconsciente de este interlocutor anónimo con el cual Lalonde pretende comunicarse de alguna manera. Cabe preguntarse, a partir de sus frases y palabras, ¿Espera alguna respuesta de nosotros? ¿Está enfadado? ¿Se dirige a mi? ¿ Me estará mirando? A través de este recurso logra que reflexionemos acerca de los múltiples significantes en el arte contemporáneo.

Como mencionamos anteriormente, Lalonde puntualiza acerca del silencio, la introspección y más allá, su obra compromete un gran espectro de formas y medidas que ha articulado para obtener una obra de gran rigor estético, así como ha servido de reflexión profunda acerca de la difusión, comprensión y las diferentes agendas que existen hoy día no sólo en el area artística sino en la sociedad contemporánea.
Lalonde está buscando marcar una pauta, hacer una deferencia, una anotación al adormecimiento de la sociedad contemporánea general. Contra viento y marea, está decidido a ser entendido, mirado, y escuchado.

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Amalia Caputo
Escritora, artista y crítica de Arte residente en Miami

Sobre la autora:

Amalia Caputo es colaboradora de las publicaciones Extracámara en Caracas y Arte al Dia, Miami. Nace en Caracas, Venezuela. Licenciada con honores en Historia del Arte y Crítica de la Universidad Central de Venezuela. Obtuvo en 1995 la Maestría en Arte en Fotografía en la New York University y en el International Center of Photography. Desde 1989 ha participado en diversas exposiciones colectivas en museos y galerías de Caracas, New York, México D.F, Miami y Barcelona. Actualmente, vive y trabaja en Miami, USA.

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